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Limpia o aspira el polvo de los serpentines del condensador de tu refrigerador por lo menos dos veces al año. Estas bobinas se encuentran en la parte posterior o inferior de la mayoría de los modelos. En la mayoría de las tiendas de ferretería es posible adquirir un cepillo para estas bobinas por alrededor de cuatro dólares.
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Ajusta el refrigerador a una temperatura de 38 a 40 grados Fahrenheit, y el congelador a una temperatura de 0 a 5 grados.
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Mantén tu refrigerador lleno, pero deja espacio entre los artículos para que el aire circule adecuadamente.
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Mantén el congelador lleno y guarda los diferentes productos bien apretados.
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Mantén cerradas las puertas del refrigerador y el congelador el mayor tiempo posible.
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Reemplaza las juntas gastadas de la puerta del refrigerador. Para verificar el sellado de las juntas de la puerta, haz la prueba del “billete”. Cierra la puerta del refrigerador o del congelador sobre un billete de dólar. Si al tratar de sacarlo sientes que está siendo suavemente apretado, el sellado es adecuado. Si el billete se cae o puede quitarse muy fácilmente, la junta deber ser reemplazada.
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Trata de no usar refrigeradores y congeladores ubicados en el garaje o en otras áreas sin aire acondicionado si no los necesitas o si están parcialmente llenos.
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Si tu refrigerador o congelador tiene más de 15 años, piensa en reemplazarlo por un nuevo modelo con mayor eficiencia energética. Los nuevos modelos pueden ser hasta 50% más eficientes que las unidades más antiguas en cuanto a consumo de energía.
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La mayoría de los refrigeradores tienen un interruptor de ahorro de energía que desactiva las resistencias calefactoras en las paredes y las puertas de la unidad. Al utilizar el interruptor de ahorro de energía, es posible ahorrar alrededor del 15% en los costos de energía del refrigerador.
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Descongela regularmente los refrigeradores y congeladores de descongelación manual. La acumulación de escarcha aumenta la cantidad de energía necesaria para mantener fría la unidad, y hace que el compresor funcione durante más tiempo. No permitas que se acumule más de un cuarto de pulgada de escarcha.
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Piensa en comprar un congelador que deba ser descongelado manualmente. A pesar de que descongelarlos requiere más esfuerzo, estos modelos utilizan menos energía que los que se descongelan automáticamente. Los congeladores con descongelación manual se fabrican en todos los tamaños, tanto en modelos de tipo baúl como verticales.
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Mantén tu congelador o refrigerador alejados de fuentes de calor y la luz directa del sol.
Al cocinar – Cocinas, superficies de cocción y hornos empotrados
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Cuando utilices el horno, cocina tantos platos como sea posible en vez de cocinar cada uno por separado. Si las recetas requieren diferentes temperaturas, elige una intermedia y luego saca cada plato a medida que finalice su cocción.
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Si un plato requiere más de una hora de cocción, no es necesario precalentar el horno. Minimiza la apertura de la puerta del horno. Observa el reloj o utiliza un temporizador, y no abras continuamente la puerta del horno para revisar la comida. La temperatura interior se reduce hasta en 25 grados cada vez que lo haces.
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Cuando utilices la parte superior de la cocina o la superficie de cocción, emplea la temperatura más baja posible.
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Ajusta la olla al tamaño del quemador. Poner una olla pequeña sobre un quemador grande no cocina los alimentos más rápido, pero sí desperdicia energía.
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Si tu horno tiene una función de autolimpieza, utilízala cuando el horno aún esté caliente luego de cocinar. En invierno, utiliza esta función cuando el calor adicional de la cocina te ayude a sentirte más confortable. En verano, utiliza esta función de noche, cuando nadie ocupe la cocina.
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Coloca las ollas en el horno de modo que el aire circule correctamente. No forres los estantes con papel de aluminio, ya que eso bloquea el flujo de aire caliente necesario para la cocción adecuada.
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Coloca los alimentos en el centro del horno para cocinarlos.
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Mantén limpia la parte superior de la cocina y los quemadores y reflectores de la superficie de cocción. Estos reflejan el calor y lo conducen mejor al utensilio, lo cual te permite ahorrar energía.
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Asegúrate de que la junta de la puerta del horno sea flexible y esté en buenas condiciones. No debe haber fugas de aire caliente hacia el ambiente de la cocina.
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Apaga el horno minutos antes de que los alimentos estén cocinados por completo. El calor restante terminará la cocción.
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Cuando utilices los quemadores de la estufa o de la superficie de cocción, mantén las ollas tapadas y cocina con la menor cantidad de agua posible. Esto mantendrá el calor en el interior y los alimentos se cocinarán con mayor rapidez.
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Utiliza un horno de microondas para ahorrar energía y para cocinar o calentar platos o porciones más pequeñas. Los hornos de microondas no calientan tanto el ambiente de la cocina como el horno o la estufa.
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El uso de aparatos de cocina más pequeños también puede ahorrar energía y producir menos calor en verano. Estos incluyen sartenes eléctricos, ollas de cocimiento lento, hornos tostadores, ollas arroceras y otras ollas especiales.
Lavavajillas
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Espera hasta tener una carga completa antes de usar tu lavavajillas, pero no lo sobrecargues.
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Si tu lavavajillas tiene una opción de secado sin calor, úsala. Para los modelos que no tengan esa opción, una vez que se hayan completado los ciclos de lavado y enjuague, abre la puerta y deja que los platos se sequen de forma natural o, como se suele decir, “al aire”. Esta opción o el abrir la puerta pueden ahorrar hasta un tercio de la energía utilizada por el lavavajillas durante el funcionamiento con una carga normal.
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No utilices todo el tiempo la función de mantener el enjuague en el lavavajillas, ya que utiliza de 2 a 5 galones de agua caliente en cada ocasión.
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Primero limpia los platos raspándolos o con un paño, pero no los enjuagues a mano antes de colocarlos en el lavavajillas. Esto ahorra agua caliente del fregadero y permite al lavavajillas hacer mejor su trabajo de limpieza de platos.
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Mantén los drenajes y los filtros limpios, para que tu lavavajillas pueda trabajar más eficientemente.
Lavadora de ropa
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Si es posible, lava una carga completa de ropa, pero no sobrecargues la lavadora. Algunos modelos tienen un accesorio para cargas pequeñas o funciones para variar el nivel de agua, para evitar que la máquina la desperdicie.
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Lava la ropa con agua tibia o fría, y enjuágala con agua fría. Ahorrarás energía y dinero. Usa agua caliente sólo cuando sea absolutamente necesario. En la actualidad, la mayoría de los detergentes pueden limpiar adecuadamente con agua fría, pero debes seleccionar un ciclo de enjuague con agua fría para reducir tu consumo de energía al calentar el agua.
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Cuando laves ropa muy sucia, colócala antes en remojo o usa un ciclo con remojo. Evitarás dos lavados y ahorrarás energía.
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Si tu lavadora tiene un filtro de pelusa, debes mantenerlo limpio.
Secadora de ropa
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Llena la secadora de ropa, pero no la sobrecargues.
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Mantén limpio el filtro de pelusa de la secadora y límpialo después de cada carga. La pelusa impide el flujo de aire en la secadora y aumenta el consumo de energía de la máquina.
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Mantén limpio el conducto de escape de tu secadora de ropa y revísalo regularmente. Un conducto obstruido alarga el tiempo de secado y aumenta la cantidad de energía utilizada. Además, un conducto de escape obstruido puede ser inseguro y representar un posible riesgo de incendio si se acumula pelusa dentro de la secadora.
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Si tu secadora tiene un sensor automático de control de secado, úsalo. Esta función ayuda a evitar secar la ropa en exceso, en comparación con la configuración de temporizador manual, donde tienes que hacer una estimación de la cantidad de minutos necesarios para secar cada carga. La función del sensor producirá un ahorro de energía si el uso del método del temporizador utiliza tiempo de secado adicional.
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Seca tu ropa en cargas consecutivas. Apagar y encender la máquina cada vez que la usas consume más energía porque lleva tiempo lograr que la secadora alcance su temperatura de funcionamiento cada vez que inicia un nuevo ciclo.
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Separa las cargas de la secadora en prendas pesadas y prendas livianas. Debido a que las prendas más livianas tardan menos en secarse, no es necesario que la secadora esté tanto tiempo encendida con estas cargas.

